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Acercamiento al dibujo y al grabado de Ricardo Yáñez

Escrito por: Tomado de Internet

Dibujar es lo más parecido a escribir; es la construcción de imágenes que se desplazan en una narrativa que se va trazando con líneas que confluyen y se entretejen en el espacio.

La mano de Ricardo Yáñez desde hace tiempo, no sólo escribe poesía, se desplaza libremente sobre la superficie, reta los bordes del abismo, choca, gira, juega.

Da forma a mundos retando equilibrios de líneas en composiciones audaces.

El acto de dibujar es la reafirmación de la vida en el mundo.

Desde hace miles de años, el hombre se hace presente, traza con tiza en las cavernas, dibuja los contornos de un acto ritual previo a la caza de su presa, o al menos eso es lo que dicen o especulan. Pero lo que sí sabemos es que el dibujo es el acto primigenio más antiguo junto con la música y la danza, y es lo que se mantiene en su condición más limpia y pura, a pesar de todos los riesgos a los que lo somete el avance tecnológico y digital.

En Yáñez, la aparición de las imágenes es una sorpresa continua, es lo más parecido a un acto de magia. Es una danza de líneas curvas, rectas, quebradas, que construyen mundos paralelos, que se alejan y se acercan a su poesía y nos recuerda nuestra infancia, de la nuestra-casa-luna, idílica, que siempre soñamos y que jamás tendremos.

Los trazos libres, fuertes y seguros del árbol que trepamos cuando niños, y del tiempo lejano cuando los vientos soplaban y arrullaban con el ruido de sus ramas. Era el tiempo de hacer y volar papalotes, nos recuerda Rulfo.

El dibujo es un juego constante, y al poeta le sirvió para rehabilitar y fortalecer sus manos después de un accidente, pero sospecho que siempre dibujó o siempre cargó con esas imágenes en la memoria. En una entrevista que le hace un medio digital, nos dice: “Cuando dibujo actúo como con la poesía: dejo que la línea me diga lo que quiere hacer.

No propongo yo el camino, más bien trato de seguir su camino”.

Y en esa libertad concedida a la pluma, la tinta corre juguetona y de ahí surgen líneas que dan paso a formas fantásticas: pájaros, cometas, sirenas, máscaras, paisajes que se van integrando a su lenguaje, a su universo poético y maravilloso.

Ahora nos da mucho gusto que sus dibujos se transformen en grabados y se registren en placas. Gracias a Mantarraya Ediciones, Hostería La Bota y La Chula Foro Móvil, pues, como dicen sus editores, es un homenaje al trabajo artístico poético del autor. Habitado Negror es una edición cuya carpeta la integran seis grabados acompañados por seis poemas del autor que forman una unidad indisoluble.

Las posibilidades del grabado permiten otra forma de circulación, y hace que más personas puedan acceder a un original en ediciones numeradas, pero con la particularidad que las hace únicas al ser equilibradas o acompañadas por poemas del mismo autor. Lo que la convierte en una obra muy atractiva y única.

Felicito al autor por esta gran obra, que nos invita a recuperar la capacidad de la contemplación estética, tan necesaria en este país y en este mundo, que se ha vuelto tan hostil, tan violento y difícil.

Felicito también a las y los editores por este esfuerzo que, en estos tiempos pandémicos, imagino que no fue tan fácil llevar a buen puerto esta iniciativa.

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/12/07/cultura/acercamiento-al-dibujo-y-al-grabado-de-ricardo-yanez/


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