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El Huei Tzompantli fue “un templo generador de vida para los mexicas”: Proyecto de Arqueología Urbana

Escrito por: Tomado de Internet

El Huei Tzompantli, contrario al horror que ocasionó en los primeros conquistadores, era un “templo generador de vida para los mexicas”. Retomaba el concepto de la siembra del maíz, “como una metáfora, es decir, sembraban huesos, que son semillas, para cosechar nuevos seres humanos”, explicó a La Jornada el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, encargado del Proyecto de Arqueología Urbana (PAU), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trataba de una estructura en la que se exhibían los cráneos de personas sacrificadas en rituales, de prisioneros, o calaveras talladas en piedra. La descripción más detallada de este monumento la hizo el conquistador Andrés de Tapia, quien, al igual que Hernán Cortés o Bernal Díaz del Castillo, dejó testimonio de lo que vio en Tenochtitlan. Gracias a sus crónicas, se supo que el tzompantli mexica se ubicaba frente al Templo Mayor.

Según Barrera, “era un edificio alargado con una empalizada de entre 60 y 70 postes a los que se les hacían unos barrenos. Ahí metían unos travesaños con las calaveras atravesadas por las sienes, en grupos de cinco. Y en cada extremo había dos torres redondas de osamentas, con un círculo interno, en el que otras cabezas miraban hacia el centro”.

Entrevistado a propósito de la apertura de algunas ventanas arqueológicas en el Centro Histórico de la Ciudad de México (La Jornada 3/6/25), explicó que el proyecto de rescate del Huei Tzompantli se encuentra en fase de estudio, por lo que una apresurada apertura al público pondría en riesgo tanto los hallazgos, considerados patrimonio nacional, como la integridad de los visitantes.

En junio de 2017, el INAH ofreció un recorrido a este medio, mediante el cual se pudo constatar el avance en las exploraciones a cargo del PAU. El tzompantli fue localizado en el subsuelo del número 24 de la calle Guatemala, durante las labores de reforzamiento de un edificio privado construido en ese predio, tal como lo informó esta casa editorial el 21 de agosto de 2015.

A 10 años de los primeros trabajos en el área, Barrera Rodríguez apuntó que, hasta el momento, han sido encontrados 665 cráneos divididos en cerca de 11 mil fragmentos de hueso. De éstos se han analizado poco más de 200, que en su mayoría pertenecían a varones. Otro porcentaje, también importante, era de mujeres y, quizá, 2 por ciento de menores de edad.

Muestra de poder

En 2015, el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma precisó a La Jornada que la estructura “tenía un simbolismo específico y era muestra del poder mexica. Allí iban a parar los cráneos de decapitados en diferentes ceremonias”, incluso las víctimas eran de esta misma civilización, por lo que los restos no pertenecían en su totalidad a personas de pueblos enemigos.

Por su parte, el titular del PAU señaló que, si bien el sacrificio humano era una actividad real, “fue necesaria dentro de la cosmovisión” mesoamericana. Además, puntualizó que la existencia de este tipo de edificaciones no era exclusiva de Tenochtitlan.

El mismo INAH, en un comunicado, informó que los tzompantli eran comunes en distintas culturas de la región. Se han encontrado representaciones de ese tipo desde el Altiplano Central hasta la península yucateca.

La ventana arqueológica del Huei Tzompantli se abrirá en cuanto terminen los trabajos de análisis en el predio de Guatemala 24, en el Centro Histórico capitalino. Se sumará a las más de 40 excavaciones que muestran vestigios prehispánicos en la zona, entre las que destaca la Casa de las Águilas (parte del Templo Mayor), ubicada debajo del edificio de la librería Porrúa, en la calle Argentina.

También resaltan los restos del ex convento de Santa Teresa, en el actual Palacio de la Autonomía Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, en Licenciado Primo de Verdad 2; el Calmécac, la escuela de la nobleza mexica, en el Centro Cultural de España en México, que une los predios de Donceles 97 y República de Guatemala 18, o parte de la Real y Pontificia Universidad, fundada en 1553 por fray Juan de Zumárraga, ubicada en Moneda 2, esquina con Seminario.

La mayoría de estos espacios se pueden visitar. No obstante, hay áreas restringidas debido a que los inmuebles están en obras y no tienen las condiciones para el acceso. La idea es que en algún momento todos sean accesibles al público. En el futuro, precisó Raúl Barrera, el Centro Histórico “se convertirá en un museo con una gran cantidad de espacios arqueológicos abiertos al público”.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/21/cultura/el-huei-tzompantli-fue-un-templo-generador-de-vida-para-los-mexicas


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